El Alcalde Don. Juan Manuel de Rosas

Historia de la Policía de la provincia de Buenos Aires

 


El Alcalde Don. Juan Manuel de Rosas.

Entre los numerosos Alcaldes de la Hermandad (ocupados de reprimir el delito en las zonas de campaña), que cumplían funciones en el territorio de la Provincia de Buenos Aires, figura el entonces hacendado Juan Manuel de Rosas. Según datos recogidos por el historiador Irazusta; en enero de 1820, el Cabildo designó a Rosas como Alcalde del partido de San Vicente.

Rosas, resignó el nombramiento, en nota dirigida al ayuntamiento el 13 de febrero del mismo año, aduciendo que: "debido a que se domicilia en el puesto de Chacra La Independencia, del campo Los Cerrillos, se encontraba a 9 y 10 leguas de las poblaciones de Monte y Ranchos, Río Salado de por medio y el de demás vecindades del partido de San Vicente hasta las 25 leguas, y que las avenidas del río aludido inundaban los pasos con el consiguiente perjuicio y de hecho al gobierno y la población, por cuyo motivo pedía se aceptara su dimisión". No obstante los argumentos, el cabildo no hizo lugar a la renuncia (los cargos de Alcaldes de Hermandad eran irrenunciables con penas para quienes se negaran a aceptarlos) y Rosas debió atender las funciones policiales.

Meses después, por orden del Comandante General de la Campaña del Sur, general Martín Rodríguez, formó un cuerpo de milicianos y fue reemplazado como Alcalde, siendo ascendido a Comandante del Quinto Regimiento de Milicias del Sur, conocido posteriormente con el nombre de Colorados del Monte.

Supresión de los Comisarios de Campaña.

El progreso de la organización policial sufrió un rudo golpe el 28 de febrero de 1825 cuando el gobierno por razones de economía y "en la necesidad de llenar el servicio afectó a los jueces de paz a estos destinos", suprimiendo los cargos de Comisarios de Campaña.

El decreto contaba con siete artículos, determinándose en el primero."Las funciones de los Comisarios de Policía en Campaña serán ejercidas por ahora por los Jueces de Paz tanto en la parte civil, en lo criminal y lo justiciario" y en el segundo. "Cada Juez de Paz de Campaña para el ejercicio de la función que se expresa en el artículo anterior tendrá a sus órdenes una partida de tres milicianos, con un sueldo cada uno de ocho pesos mensuales".

Esta medida motivó las justas protestas de los habitantes de la campaña. Los principales vecinos de los partidos comenzaron a reclamar por la seguridad de sus vidas y bienes que quedaban poco menos que desprotegidos. Días después se recibía en el Gobierno una nota del vecindario de Pilar, quejándose "por los males que sufren los habitantes en sus vidas y fortunas por las gavillas de bandidos que se han derramado en todo el distrito".

Prueba de la importancia de los problemas aparecidos, es que el propio Gobierno el 28 de julio de 1825, aprobó la decisión del Jefe de policía de enviar al Comisario San Cristóbal al frente de una partida "para que persiga dos gavillas de ladrones que han aparecido en los partidos de San Antonio de Areco y San Isidro". Días después se hacía saber al Ministro, que: "una gavilla de ladrones bien armados ha comenzado a cometer asesinatos y robos en el partido de San Vicente" y luego, "que los vecinos de aquel partido claman por la persecución de estos malvados y de otros que se van fomentando por la falta de celo en la campaña".

El clamor popular, apoyado por el periodismo, llevó al Gobierno a rectificase en su posición. El ministro García presentó una minuta en la Sala de Representantes, solicitando la restitución de los servicios y funcionarios suprimidos.

NOTA DE LA REDACCIÓN.

Por lo que se puede apreciar, Arslanianes, hubo en todas las épocas, pero ninguno pudo destruir a nuestra querida institución.







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