Ante el asesinato del Subteniente Miguel Ángel MARTINEZ, el día
miércoles 11 de marzo de 2009, denunciamos en Bonaerenses en
Acción edición Nº 4 del mes de abril del corriente
año, que los policías morían asesinados por delincuentes,
en ocasión que los funcionarios patrullaban solos en los vehículos
policiales sin acompañante, lo que los colocaba en una situación
de verdadera indefensión y sin protección de un acompañante
que pudiera cubrirlo.
Mostramos en esa edición, que pese al crimen del que resultara
víctima Martinez, a solo ocho horas de su muerte, los patrulleros
seguían siendo conducidos por un solo efectivo, hombre o mujer.
Nuestra denuncia surtió efecto por un tiempo. A pocos días,
se recibió la orden en las dependencias policiales, que cada
patrullero debía indefectiblemente contar con una dotación
de no menos de dos efectivos.
Como la sangre de los policías seca demasiado rápido,
hoy volvemos a ver a los patrulleros con un solo ocupante.
Pero sobran patrulleros y faltan efectivos y ante la necesidad de mostrar
PRESENCIA POLICIAL, se volvió a demostrar el desinterés
por la vida de los policías.
Se vuelve a priorizar el interés gubernamental de mostrar que
la policía está en la calle, sin importar que esa pretensión
exponga de manera criminal a los funcionarios policiales.
Quien dio la orden en su momento que los patrulleros debían tener
una dotación de dos efectivos como mínimo, ¿Se
olvidó de la misma?. ¿Ya no lo acucia la presión
de los policías y de sus familiares? ¿Responderá,
en caso que maten a otro policía en circunstancias de estar indefenso,
con el reiterado discurso: "QUE OFRENDÓ HERÓICAMENTE
SU VIDA EN BENEFICIO DE LA COMUNIDAD", como lo han venido haciendo
siempre?, pero ocultando perversamente el "porqué".
En caso de una nueva pérdida de la vida de un policía,
ocurrida en la más absoluta soledad e indefensión, seguramente
los camaradas sobrevivientes y los familiares de la víctima,
tendrán algo que decir.