Nadie puede dudar que la incorporación del servicio
del 911, ha sido un logro destacable. Pues permite a la comunidad tener
una línea de comunicación en casos de emergencia de significativa
utilidad.
Quien utiliza el servicio, debe responder a una serie de preguntas lógicas,
que permiten al operador que atiende el llamado, poder tener en claro
de qué se trata.
Ese interrogatorio es precisamente para poder determinar en que consiste
la emergencia y todos los datos necesarios para tener un panorama concreto,
a fin de poder derivarlo a la dependencia policial que le toque intervenir.
Este cuestionario, que en la jerga del 911, se denomina Protocolo,
es a veces cuestionado por los usuarios, por considerarlo demasiado
extenso, que en el momento de extrema tensión que vive el vecino
que llama, puede considerarse entendible.
Pero ese Protocolo, tiene dos fines muy claros:
1- Poder establecer concretamente qué está pasando y qué
tipo de medidas hay
que adoptar.
2- Que esa información hay que trasladársela a los policías
que deben intervenir y por consiguiente, saber con absoluta claridad
con qué pueden encontrarse en el lugar del hecho.
Esto indica que el servicio no es solo para el vecino que llama, sino
también para los policías a los que le tocará proceder.
Como la cantidad de requerimientos al 911, se contabilizan por miles,
en el día y la cantidad de operadores resulta insuficiente para
atenderlos, se acumulan las llamadas en espera, atentando
contra la credibilidad y eficiencia del servicio, ensombreciendo la
profusa publicidad que con respecto al 911 lleva adelante el gobierno.
Para agilizar el tráfico de llamadas y evitar la desazón
de los vecinos requirentes, es que se recurre al PROTOCOLO ABREVIADO,
que consiste en unas pocas preguntas, que se limitan a identificar la
llamada y lugar en que está ocurriendo el hecho, lo que se trasmite
sin más trámite a la dependencia policial correspondiente.
Los policías que reciben el llamado y concurren al lugar indicado,
van sin saber otros datos de suma importancia, que los puedan prevenir
de los graves peligros con los que se pueden encontrar en el lugar.
No sabrán qué cantidad de efectivos, móviles y
otros medios logísticos serán necesarios y es muy seguro
que debido a la carencia de personal y medios, se afectará lo
mínimo.
Si se privilegia atender los llamados del 911 y se desestima el riesgo
al que se somete al personal policial que le toca proceder, estamos
nuevamente demostrando que la vida de los policías, interesa
muy poco.
ATENCIÓN SEÑORES COMISARIOS, ES A UDS., QUE LES COMPETE
VERIFICAR QUE LOS REQUERIMIENTOS DEL SERVICIO DEL 911, CONSIGNE TODOS
LOS DATOS NECESARIOS, PARA RESGUARDAR LA VIDA DE SUS HOMBRES.